El Problema / Monopolio y Concentración

Entre quienes defienden el modelo de crecimiento económico ad-infinitum, la “crisis energética” se ha transformado en un lugar común para justificar —entre otros— el desarrollo de megacentrales hidroeléctricas en la Patagonia. Se argumenta que el país necesitaría generar una cantidad siempre creciente de megawatts de la manera “más barata posible” para, de este modo, satisfacer la también creciente demanda que implica el crecimiento económico. En pos de tales objetivos, durante la dictadura militar, en plena coherencia con el modelo económico ultra neoliberal impuesto por la Constitución de 1980, se dictó el Código de Aguas de 1981 y la Ley General de Servicios Eléctricos de 1982. El proceso de privatización del sector eléctrico, determinó la existencia de un modelo de desarrollo energético en donde el Estado de Chile subsidia al sector privado —y dentro de este, de manera privilegiada a las empresas hidroeléctricas— para que desarrollen libremente megaproyectos hidroeléctricos a un bajo costo económico para ellos, pero a un alto costo socioecológico para el país y el planeta.

El sistema ha sido diseñado para dejar las complejas relaciones socioecológicas de las cuencas y ecosistemas fluviales al arbitrio de una elite económica

De autorizarse estos proyectos, la institucionalidad chilena una vez más estaría frustrando la democracia y subsidiando la intervención de las cuencas patagónicas con miras a transformar su energía tanto en activos financieros de las compañías eléctricas, como en factor de producción de un desarrollo económico primario basado en una desmedida explotación de los recursos naturales. Ello, primeramente, mediante un Código de Aguas que amparó la propiedad exclusiva del aprovechamiento de los recursos hídricos, la gratuidad de su uso y una destinación única para el desarrollo de actividades supuestamente productivas, dentro de las cuales destaca especialmente la generación eléctrica; en segundo lugar, mediante una legislación eléctrica que consagra el derecho para que particulares, interesados en desarrollar los proyectos hidroeléctricos, accedan privilegiadamente a concesiones que les permiten ejercer gravámenes y servidumbres en suelo privado y público. A la luz de lo descrito se descubre con alarma cómo tanto el sector público como el privado en Chile han subvalorado el patrimonio natural del país. El sistema ha sido diseñado para dejar las complejas relaciones socioecológicas de las cuencas y ecosistemas fluviales al arbitrio de una elite económica. Ante esto, y los límites que el planeta exige imponer para que el crecimiento no se trasforme en destrucción, surge el desafío de alinear las instituciones jurídicas en general, y en especial las relacionadas con las aguas, la energía y el territorio, bajo patrones de orden que persigan ya no maximizar la riqueza, sino la complejidad, la sinergia y la homeostasis ecosistémica a escala patagónica, chilena y planetaria.

* Cifras contenidas en informe acompañado por la Dirección General de Aguas ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, y consideradas en la resolución 18/2006 de esta entidad.

 
  • Introducción
• Modelo Económico Equivocado
• Política Energética Deficiente
• Monopolio y Concentración
• Centralismo
• Impacto de las Represas
• Ríos en Peligro
• Impacto de las Torres
• El Tendido Eléctrico
 
Patrimonio en peligro
 
 
The Patagonia Without Dams Campaign In Chile