Normalmente cuando hablamos de contaminación pensamos en desechos químicos que son tirados al mar, en ríos, a la tierra misma, en plantas industriales que queman detritos y no los filtran, destruyendo la calidad del aire, la tierra y la vida de las personas; Pero también existen otros tipos de contaminación que son tan y mas destructivas, dañinas y relevantes que las ambientales, estas son las “ideológicas”, y también afectan la vida de las personas, porque ocultan la verdad, resultando a veces igual de perjudiciales que las propias ambientales, ya que destruyen los conceptos verdaderos en las cuales nos movemos y nos sustentamos como sociedad y nos hacen ciegos e irreverentes, haciendo que nos desarrollemos bajo premisas erróneas que afectan nuestras vidas orientándonos mal llevándonos al fracaso.
Una ideología es un conjunto de ideas desarrolladas en un programa de acción, que representan un sistema bajo un punto de vista propio y particular, sobre una realidad dentro de un conjunto de ideas, cuya relación con la realidad es menos importante que su objetivo final, presentado de forma armoniosa y atrayente, pero que oculta la gran verdad, que es todo lo contrario de lo que se expone.
Desde el comienzo de la batalla por un Aysén sin represas, hemos pasado a convivir en Aysén, con conceptos e ideas conceptualizadas introducidas por hidroaysen, y entregadas a la opinión publica, que se basan en premisas falsas transformándose en la sustentación ideológica de sus planteamientos, para confundir, y alterar la realidad, justificar los hechos, y conseguir sus objetivos. Estas ideologías tienen como objetivo final, no solo adoctrinar a la opinión pública y a las comunidades que pretenden intervenir y que son contrarias a sus intenciones, confundiéndolos con falsos planteamientos con la clara intención de adoctrinamiento. Esta estrategia es utilizada también al interior de sus mismas estructuras para la consolidación de sus objetivos, y que los encargados de traspasar esta información ha las comunidades, sean más convincentes y más creíbles en sus posturas, y no tengan problemas de conciencia y contestación ante ellos mismos, siendo tan victimas de esta estrategia como las propias comunidades intervenidas, esta es, la ideología.
Esta estrategia queda de manifiesto en muchas aseveraciones hechas por parte del personal de la empresa en sus encuentros con las comunidades, en la que sin tapujos entregan la teoría como verdadera, que es posible desarrollar proyectos hidroeléctricos, y de intervención en forma sustentable con el medio ambiente, y las comunidades que viven en el; haciendo oídos sordos, sin tomar en cuenta, que la base de sustentación de Aysén es el medio ambiente; le que transforma los dichos en una ideología. Porque se basan en estudios desarrollados en décadas anteriores, obsoletos a los días de hoy como parámetro comparativo, en donde no existía una conciencia ambiental acabada como lo es ahora, en un mundo globalizado y conectado, con conciencia ambiental.
La forma mas consistente con que la empresa pretendió desarrollar esta estrategia, fue la presentación del estudio de impacto ambiental (EIA) su obra culmine, que demostró las verdaderas intenciones de la empresa, donde fueron omitidos en forma descarada todos lo impactos negativos que producirán estas represas en los territorios involucrados como a sus comunidades; sin dar respuesta alguna de las preguntas esenciales de los impactos que se producirán durante la construcción de la obra, en su puesta en marcha, y su vida operativa luego. Tampoco contesto la significancia del transporte de la energía, y su problemática ante la intención de costear la carretera austral sur y norte, con sus torres de alta tensión hasta Santiago y luego al norte grande a la empresa minera, lo que es impracticable, por la destrucción del entorno y la belleza escénica.
El estudio es claramente reconocible sin duda por cualquier sociólogo, como un intento de introducir un elemento “ideológico”, de manipulación de la opinión pública de diez mil paginas. Falto información relevante, que no dio pie a una evaluación seria y de proporciones por parte de la contra parte, que puso un manto de duda, no solo en el estudio presentado (EIA), pero también de los profesionales encargados de realizarlo, y la competencia real de la empresa (hidroaysen), y su real compromiso y competencia para hacer las cosas bien, y no pretender ocultar información para su beneficio, y lucrar con ello en detrimento de las comunidades y su eventual desarrollo.
La reflexión es clara: un proyecto de esta magnitud en la cuenca del Baker, bajo nuestra realidad y en lo que estamos avocados como territorio, con una visión objetiva de proyección, con parámetros de desarrollo sustentable, y claridad en los objetivos, destruiría de una sola ves y para siempre, el gran plus de este territorio en que ha basado su estrategia de sustentación económica, que le ha permitid desarrollarse de forma sustentable, con una proyección importante en los últimos años: su medio ambiente y su calidad escénica.
La reciente incorporación de Daniel Fernández a las filas de hidroaysen, es una demostración clara de esta estrategia que pretenden implantar, y lo que buscan, un lavado de imagen. Este alto ejecutivo tiene en su curriculum de haberle cambiado la cara a TVN, en términos de imagen y recepción del público de la marca TVN. Solo que esta vez no es TV, es algo más serio y relevante, que se introduce en la vida de las comunidades de Aysén, y su proyección ante la vida, de estas y las futuras generaciones, que se merecen sin duda que se de la batalla por Aysén.
Aysén es sin duda la última frontera medio ambiental y reserva de vida, no solo de Chile, si no del planeta, nuestra obligación histórica como habitantes de Aysén, es tener la altura de mira correspondiente para reconocerla, aceptarla, y respetarla, y darle el desarrollo que se merece, bajo parámetros dignos y sustentables, en comunión con la población de Aysén y su medio ambiente, y no dejarnos estar ante esta intervención .
Andrés Gillmore Evers: Director CORPORACION COSTA CARRERA