13 de Junio del 2011
El Divisadero

HidroAysén: Chile fermenta, gruñe, se encrespa


La campaña “Patagonia Sin Represas” encendió la mecha del descontento ciudadano que permea nuestro país. Desde distintos ámbitos nos piden charlas con un ritmo que nos sobrepasa, las aulas se llenan y nos “tapan” a preguntas y cuestionamientos. Hemos reflexionado sobre por qué esta campaña canalizó la búsqueda de cambio de la gente. Quizás la primera razón es que desde los albores de su conformación hasta hoy, el Consejo de Defensa de la Patagonia terminó siendo conformado por unas 80 organizaciones con heterogéneas experiencias y capacidades, lo que permitió desplegar esfuerzos a nivel local, regional, nacional e internacional en diversos ámbitos: legal, técnico, político, comunicacional, así como en la promoción cultural y la movilización social.

Es probable que durante los últimos cinco años, entre todos los voceros de la campaña hemos dado miles de entrevistas y charlas, escrito cientos de columnas y cartas al director, además de desplegar insertos en periódicos e incluso camineros para dar a conocer las razones de la oposición a HidroAysén. Es así que la campaña contribuyó a que los propios chilenos supieran que existe una valiosa “Patagonia” en nuestro territorio y un “Aysén Reserva de Vida”, genial construcción de los activistas locales. Denunciamos tempranamente el robo de las aguas de todo Chile, y de los ríos australes desde los tiempos de la dictadura y bajo el amparo de la Constitución de 1980 y el Código de Aguas de 1981, algo que algunos aprendimos amargamente desde los tiempos de la defensa del río Biobío y de los derechos de las comunidades Pehuenche.

Logramos gatillar la discusión sobre la falta de política energética en Chile y de eficiencia en el uso de la energía, de igual forma sobre la necesidad imperiosa de desplegar nuestra riqueza en fuentes de renovables no-convencionales. De hecho, con el valioso apoyo de socios norteamericanos y de ONG’s chilenas expertas en el tema, se realizan los primeros estudios en el país sobre estas temáticas en los cuales Chile muestra un atraso de décadas causado por la inercia impuesta por el oligopolio eléctrico hidrotérmico en Chile, que, en forma patológicamente egoísta, ve las ERNC, la mejor alternativa para nuestro país, como una amenaza, como ‘competencia’.

Con estos estudios quedó demostrado técnicamente que HidroAysén es un proyecto innecesario, que es el peor paso que Chile podría dar en términos de desarrollo energético. Es probable que para el poder de convocatoria de la campaña haya sido clave el hecho que algunas de las organizaciones que levantamos la oposición a HidroAysén hayamos sostenido, desde los tiempos del Biobío, que el hecho que el país considere siquiera proyectos absolutamente destructivos como opciones viables, y que el sistema permita su procesamiento a través de farsas llamadas ‘evaluaciones ambientales’, es sintomático de una grave enfermedad que aqueja a nuestro país. Ésta tiene que ver con el modelo de sociedad, la estructura institucional, política, así como el modelo económico mismo que fue cristalizado, legalizado e institucionalizado durante la dictadura y luego legitimado y consolidado por al menos los últimos tres gobiernos de la Concertación y que ha generado una estructura socioeconómica perversa con graves consecuencias negativas en lo cultural, sicológico y mental.

Chile exhibe hoy vergonzosos records en términos de patologías en estos ámbitos, y niveles siempre crecientes de delincuencia y criminalidad. Cuesta encontrar países donde roben tanto como en el nuestro hoy... Todo está interrelacionado. Con toda razón hoy Chile fermenta, gruñe, se encrespa. Pagamos de las tarifas más elevadas y precios más altos del mundo por los ex ‘servicios públicos’ hoy transformados en negocios privados: agua, electricidad, educación, salud, peajes. El precio de la gasolina a nivel de un país de Europa.

Desde la campaña “Patagonia Sin Represas” hemos desplegado una campaña de información al público que gracias a las redes sociales e internet ha desafiado la mordaza a la ciudadanía que le imponen hoy los medios de comunicación oficiales; algunos la perciben como una campaña de educación, incluso de capacitación por la intensidad de la interlocución con diversas audiencias, y la calidad y cualidad innovadora de la información técnica entregada. ¡Qué bueno!, porque qué duda cabe que la educación es la clave para la reconstrucción de la realidad, para la reinvención de Chile que necesitamos.

Muchos países del mundo lo han entendido, los estudiantes chilenos lo tienen claro. Seguiremos poniéndole el hombro para que Patagonia Sin Represas, articulado con decenas de otros movimientos semejantes, siga contribuyendo al logro de los profundos cambios estructurales que nuestro país necesita, y a demostrar que otro mundo muy distinto, mucho mejor que este, es y siempre ha sido posible.

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The Patagonia Without Dams Campaign In Chile